Tiene un documento importante (un título académico, una partida de nacimiento o una declaración legal) redactado en otro idioma. Pero la institución con la que trata no acepta una traducción simple: le pide una versión notarizada. Eso significa que la traducción no solo debe ser precisa, sino que además tiene que estar verificada oficialmente por un notario.
La traducción notarizada no es solo una cuestión de idioma, sino de legitimidad. Juzgados, embajadas, universidades y organismos públicos exigen este nivel de verificación para asegurarse de que el contenido es exacto, de que el traductor es responsable y de que el documento tiene valor jurídico. Por eso ofrecemos servicios integrales de traducción notarizada: precisos, conformes y cómodos.
Quizá se pregunte: ¿puedo traducir el documento yo mismo y notarizarlo? Lamentablemente, no: la notarización exige un tercero imparcial. Pero nosotros nos ocupamos de todo. Tanto si necesita una partida de nacimiento, un expediente académico o un certificado de matrimonio traducido y notarizado, nuestro equipo lo gestiona por usted, en la oficina o a distancia.
Envíenos una copia escaneada o entréguenos el original. Aceptamos documentos para traducción y notarización en múltiples formatos e idiomas.
Uno de nuestros lingüistas profesionales traducirá su documento. Una vez terminado, el traductor firma una certificación que confirma la exactitud e integridad del trabajo.
Un notario habilitado verifica la identidad del traductor y certifica la declaración. El resultado: una traducción notarizada que puede presentar en cualquier lugar donde se exija documentación oficial.